viernes, 15 de febrero de 2013
América latina
ÍNDICE
Circunstancias generales.
Movimientos populistas y revolucionarios.
Militarismo.
De las dictaduras a las democracias
América latina había alcanzado la independencia a comienzos del siglo XIX, proceso que comenzó en 1810. El siglo XIX, fue una época de enorme inestabilidad, a comienzos del XX se mantiene una situación que se caracterizaría por cuatro puntos:
1.- Los países latinoamericanos se independizaron pero cayeron en una situación de subordinación económica con respecto a Gran Bretaña, en primer lugar, y después con respecto a EEUU.
2.- Las inversiones venidas de EEUU en el siglo XX consolidan economías basadas en la exportación, que puede ser de productos agrarios, ganaderos, mineros (como el caso de Chile con el Cobre), y también recursos energéticos como el petróleo (Venezuela y México).
3.- A comienzos del XX hay enormes desigualdades sociales que por lo común enfrentan a una minoría de grandes propietarios de tierras, en la que siempre la hegemonía económica corresponde a la población de origen europeo, con apartamiento de la población indígena o meztiza.
4.- La enorme inestabilidad política que se produce desde la independencia en todos los países, que va a continuar durante el siglo XX, ya que son países en los que no hay clase media, y hay muchas tensiones en las élites dirigentes, las oligarquías.
Desde comienzos del siglo XX se producen distintos movimientos revolucionarios que tienen una estructura distinta a los vistos en Europa. Son movimientos apoyados por sectores muy diversos, campesinos sin tierras, estudiantes, intelectuales, y a veces, donde existe, apoyados por una clase obrera urbana. Son movimientos muy diversos, pero comparten dos objetivos: primero la propuesta de una reforma agraria que acabe con el control de la mayoría de las tierras, y el segundo objetivo, la idea de la nacionalización de los recursos básicos y fundamentales.
Los que promueven los movimientos revolucionarios no son partidos socialistas o comunistas como los de origen europeo, sino que se trata de organizaciones autóctonas gestadas al margen de las internacionales, que tienen tres ideas básicas: el nacionalismo, el reformismo social y el populismo (buscar el apoyo de las masas y promete la satisfacción inmediata de las demandas sociales).
Durante el siglo XX encontramos en América varios procesos revolucionarios:
Primero el iniciado en 1910, la Revolución Mexicana, que se inicia con un movimiento de clases medias para establecer un régimen democrático que desemboca en sucesivas protestas militares y de tipo campesino que reivindican no solo en el campo político, sino que también reivindican las tierras (por ejemplo, en el caso de Zapata que reivindicaba la tierra para los indígenas).
En 1916 se aprueba una constitución que se puede cosiderar progresista, que establece un estado laico y democrático, el estacionamiento de latifundios. Sin embargo, la reforma agraria va a ir muy lenta, después hasta el 1940, si se llevará un reparto de tierra unto a la nacionalización del petróleo. Pero el régimen mexicano trata de institucionalizar la revolución del Partido Revolucionario Institucional (PRI), ocupa el poder hasta el año 2000. Es un partido corporativo. Se hace con el control de toda la vida política, y crea una vida corporativa. En él encontramos toda la gama política, y mantiene cambios sociales hasta los años 50.
A partir de los años 30, se extienden organizaciones y movimientos de carácter populista, como por ejemplo, la Alianza para la Revolución Americana, fundamentalmente peruana; movimientos también en Brasil, Bolivia (Movimiento Nacional Revolucionario), Argentina, etc. Todos ellos están caracterizados por un fuerte nacionalismo, contrario al imperialismo yakee o de los EEUU, contrario también a las compañías extranjeras, movimientos que también apoyan las reformas sociales. Son partidarios de la intervención estatal en la vida económica. Estos movimientos tienen un líder carismático que reciben el respaldo masivo, un líder que encarnan las esperanzas de los movimientos nacionalistas.
Estos movimientos populistas a veces alcanzan un apoyo masivo con frecuencia en las clases medias, como sucederán en Argentina, en sectores de la clase obrera de grupos urbanos (Brasil), y en Perú y Bolivia el apoyo de los campesinos.
El momento en el que estos movimientos tendrán más éxitos será a finales de la II Guerra Mundial. Se presentan como movimientos revolucionarios y tropezarán con la resistencia de las oligarquías tradicionales o con resistencias de los militares que a veces impiden la toma de poder por parte del populismo, o a veces acaban con el régimen populista.
El Peronismo, es el movimiento más representativo de todos. Juan Domingo Perón es un ministro de trabajo tras un golpe militar en el 43, pero éste comienza a seguir una política propia de acercamientos a los sindicatos, a las clases populares y también a un sector muy amplio de las clases medias argentinas. De hecho, en 1946 Perón accede a la presidencia de la República por la vía democrática (mediante votación), y hay unas características peculiares, cuyas bases serán: el reforzamiento del poder sindical, desarrollo del corporativismo, aumento de sueldos y salarios, política de protección social.
El Peronismo o Justicialismo, hace una política de integrar a sectores contradictorios, está basado en la sociedad de masas y también en las estructuras sindicales. Tiene una naturaleza diferente puesto que no busca ocupar el Estado como el caso de los movimientos fascistas, sino que lo que intenta es servir de base al poder justicialista.
La experiencia Peronista termina en 1955 con un golpe de Estado apoyado por los sectores conservadores del ejército. El golpe responde a la campaña que ha hecho la Iglesia, porque el Peronismo era laico. En el 55 el Partido Justicialista queda prohibido y Perón tiene que abandonar Argentina. Se crea un nuevo régimen militar que no llegaba a consolidarse, intenta crear un gobierno civil basado en un nuevo partido, la Unión Cívica Radical, sin embargo, se mantiene la fuerza de los sindicatos peronistas que reclaman la reanudación de la política, que reclaman el retorno de Perón. En el 73 el gobierno se ve forzado a convocar unas elecciones libres, las cuales gana un peronista que propicia el retorno de Perón que muere a los pocos meses y el gobierno pasa a manos de la segunda esposa de Perón.
En esta época el Peronismo es un movimiento divido y enfrentado, por sectores muy distintos que se reconocen como peronistas, que incluso el sector más radical comienza a practicar la lucha guerrillera. Fracasará en pocos años con un clima de inestabilidad social hasta el nuevo golpe de Estado militar que creará un régimen dictatorial distinto a los regímenes anteriores. Fuerte represión respecto a todos los discordantes.
En los años 70, la mayor parte de los estados de Latinoamérica fueron gobernados por sistemas no democráticos y abundaban los regímenes dictatoriales y autoritarios. En estos años el Estado de Derecho no existe, tenemos regímenes dictatoriales en Paraguay, un régimen autoritario en Nicaragua, gobernada por la familia Somoza, gobierno militar también en Bolivia, en Guatemala hasta 1986, en Brasil hasta 1985, en Perú hasta 1980, en Chile (Pinochet), dictadura militar en Argentina, en Ecuador, etc.
A finales de los años 80 se inició un cambio de tendencia trascendental que posibilitó la aparición de gobiernos democráticos.
En los años 60 y 70 se van a iniciar movimientos revolucionarios de tipo distinto, que no son populistas como los visto en Argentina, sino que son movimientos revolucionarios que surgen tras la revolución de Cuba que triunfó en el 59 y que se convirtió en un nuevo modelo que tiene dos diferencias con los movimientos anteriores: primero confía en la lucha guerrillera como mecanismo o instrumento para lograr el poder, y en segundo lugar pasan a un primer plano los objetivos socialistas como elemento de cambio.
En Cuba un pequeño grupo dirigido por Fidel Castro consigue tomar el poder a partir de la lucha guerrillera, inicialmente los objetivos eran los clásicos: nacionalizar bienes extranjeros, particularmente los bienes de las compañías azucareras, llevar a cambio una reforma agraria, y acabar con la dictadura de Baptista. Las tensiones con EEUU impulsan la radicalización revolucionaria, a partir del 63 hay cambios socioeconómicos que no estaban dentro de la tradición latinoamericana: colectivización de tierras, establecimiento de un partido único (Partido Comunista), con la capacidad de controlar el régimen y el Estado.
El éxito de Castro provocó la aparición de organizaciones guerrilleras en varios países de América del sur y también central, algunas son derrotadas rápidamente como la organizada por el Che Guevara en Bolivia, también los Tupamaros (Guerrilla urbana en Uruguay), etc., pero en algunos casos éstas se mantienen.
En los años 70 prácticamente toda Latino América (con excepciones como México) se producen situaciones de dictadura militar. A partir de los años 60 fue importante la aparición de nuevos procedimientos para intentar cambiar el sistema, como movimientos guerrilleros.
El único caso donde la guerrilla triunfa en el continente es en Nicaragua, en 1961 (dos años después del triunfo de una guerrilla en Cuba) se crea el frente Sandinista. Fue el movimiento que impulsa una lucha guerrillera y cuya ideología entremezcla el marxismo con la tradición nacionalista y antiimperialista. La guerrilla Sandinista lucha contra un régimen autoritario peculiar, con una economía y sociedad controlada por la familia Somoza. La guerrilla en este caso tuvo éxito, se entremezcló con el creciente malestar social y político sobre todo en la población urbana. La huelga general del 7 de junio de 1979 es lo que permite la toma del poder por los Sandinistas (FSLN), Anastasio Somoza tiene que abandonar el Nicaragua y a partir de ese momento se inicia un cambio económico radical que busca un cambio social y se basa en la nacionalización de los bienes de la familia Somoza, de los bancos, de las compañías de seguros y por tanto se produce el inicio de una reforma agraria importante, comienza un proceso que pretende ser revolucionario. Esta toma del poder no implicó la creación de un régimen de partido único, se mantuvo el pluralismo político y en 1985 se celebraron las primeras elecciones.
Sin embargo, todo esto proceso se produjo en una situación de tensión de tipo militar, en gran medida impulsada y apoyada por EEUU. EEUU temió la aparición de una nueva Cuba en las proximidades de EEUU y por eso apoyó un enfrentamiento militar y la formación de una guerrilla contra revolucionaria llamada “La Contra”. Estos enfrentamientos limitaron los cambios sociales y económicos puesto que al final el régimen se tiene que centrar en la defensa por la guerra. En 1990, los sandinistas pierden las elecciones (45% votos) y desde ese momento Nicaragua comienza a estabilizarse, se va a terminar la guerra civil y se desmoviliza La contra.
Una evolución en los años 70 diferente es la que se experimenta en Chile. También triunfa un movimiento de izquierdas partidario de cambios serios en la estructura económica y social, pero en este caso este triunfo no es consecuencia de una acción guerrillera que se ve como revolucionaria, si no que es una victoria electoral (1970) de la Unidad Popular, encabezada por Salvador Allende y que incluía una muy amplia gama de movimientos (socialistas, comunistas, de centro…). Esta izquierda logra hacerse con el poder de forma pacífica de forma que se abre una nueva vía de cambio que buscó la posibilidad de transformar las estructuras socioeconómicas manteniendo y respetando el régimen democrático (pluralista). El régimen de Allende va a durar 3 años, pero va a constituir una de las principales experiencias reformistas que se dan en Latinoamérica. En estos 3 años el gobierno de Allende impulsó una reforma agraria (distribución de la mitad de las tierras entre los campesinos), la nacionalización de las minas de cobre que hasta entonces estaban en manos americanas, introduce instrumentos de control de la banca. Todas estas medidas son vistas como el principio de una revolución comunista por parte de la Derecha Oligárquica (plena guerra fría). Desde el 71 la inestabilidad interna va a ser creciente por la imposición de la derecha, que promueve movilizaciones contra el régimen, llega incluso a paralizar la economía (huelga de camiones en el 73). También estaban las divisiones internas en la Unidad Popular, conglomerado de partidos entre los que predominaban los que querían transformar el régimen democrático y llevar a cabo un programa paulatino de propuestas, pero también grupos claramente revolucionarios que quieren acelerar el proceso, una transformación rápida de las estructuras socioeconómicas.
El mayor problema desde el 73, como ya se ha dicho, fue la oposición de la derecha que en su momento se dijo que estaba financiada por los EEUU. Todo esto llevó al Golpe de Estado de Pinochet este mismo año. Comenzó entonces un régimen dictatorial muy duro, que es excepcional dentro de la historia política de Chile. Pero en todo caso la revolución chilena coincide con la evolución coetánea en el continente, es decir, es el momento del triunfo de las dictaduras. Pinochet intentó perpetuase y fracasa en ese intento de mantenerse en el poder, llevó a cabo referéndum sobre cambios constitucionales que inicialmente buscaban el mantenimiento del régimen militar, la Junta fracasa y eso da lugar a que se inicie una transición hacia la democracia, en principio controlada por el poder militar que termina en una ruptura democrática, con la desaparición de Pinochet del poder.
En la década de los 80 y hasta la actualidad, se dio un periodo democratizador de las dictaduras hacia el asentamiento del Estado de derecho. Es proceso que tiene una gran envergadura, sin precedentes en la historia Latinoamericana. Es difícil encontrar una única causa, más bien son distintas dinámicas internas que actúan simultáneamente. Aunque hay dos circunstancias generales que pueden explicar la simultaneidad de este proceso:
El propio final de la Guerra Fría que atenúa la agresividad política Norte americana que había mantenido regímenes oligárquicos militaristas por el temor a revoluciones comunistas.
El agotamiento de las fórmulas autoritarias (dictatoriales), sobre todo cuando las dificultades económicas paralizan los intentos de desarrollo. Los regímenes autoritarios se estaban legitimando en base a dos elementos básicos: 1. Que servían de contención a las revoluciones comunistas, 2. Que asegurando la estabilidad social propiciarían el desarrollo económico y como consecuencia, lograrían incrementar la prosperidad social.
En los años 80 repercute en Latinoamérica la crisis económica del periodo anterior y a partir de ese momento el argumento del crecimiento económico deja de funcionar.
El paso de los gobiernos autoritarios a regímenes democráticos fue difícil. En la mayor parte de los casos la transición se produjo de forma pacífica, lo que implicó el traspaso formal de competencias, en un proceso en el que se produjo la recuperación de instituciones, celebración de elecciones libres y formación de nuevas instituciones. Son partidos menos estructurados, sin una estructura fija, suelen depender del líder que tienen en cada caso.
En ningún caso se produjo el cambio de régimen como consecuencia de revoluciones, levantamientos o golpes de estado, algo que es totalmente excepcional en la historia de Latinoamérica ya que todos los procesos de cambio político habían sido vía violenta.
En los países centroamericanos las transiciones de produjeron como fruto de un proceso en el que se buscaban soluciones a la pervivencia de las guerrilleras, es decir, tras el triunfo Sandinista el fenómeno guerrillero se había extendido por Centroamérica y subsiste sin posibilidades de éxito. Por ejemplo, en Argentina, la vía militar acaba por agotamiento, con una durísima represión. Intentan como último recurso la vía nacionalista, es decir, la invasión de las Malvinas (lo que se planteó como la recuperación de las Malvinas). La aventura de las Malvinas hace que el régimen argentino sea derrotado de una forma humillante y a partir de ese momento la junta militar va a tener que dar paso a gobiernos civiles, de forma que pueda restaurarse la democracia.
En otros países como Brasil, la junta militar llega a la conclusión de que no podían sostenerse.
La crisis financiera de aquella época que impidió el sostenimiento de unos regímenes autoritarios, dieron paso a finales de los 80 a regímenes democráticos que se consolidaron durante los años 90 y que tuvieron ante sí un sobre problema u objetivo: 1. Lograr la recuperación económica fundamental para la consolidación de la democracia y 2. Establecer bases sociales para que se consolidase el sistema democrático no condicionado por movilizaciones sociales o presiones militares. Con cierto éxito puesto que en los últimos 20 años se celebran de forma regular consultas electorales. Hubo una renovación periódica de los dirigentes políticos, relevos pacíficos en el ejercicio del poder.
En el caso de Ecuador que entre 97 Y 2005 ha habido 3 sustituciones de presidentes. En Honduras, el presidente Celaya fue expulsado del país, con condiciones confusas que dieron lugar a un revuelo social. En Latinoamérica ha habido momentos de tensión social, en el año 1994, como la gravísima crisis financiera mexicana con confiscación prácticamente de ahorros, “El corralito” en Argentina que consistió en que el gobierno decide congelar los depósitos bancarios y decretar que los ahorros pierdan valor.
En Bolivia la transición (2003-2005). El régimen democrático sufrió una movilización sindical que llega a paralizar el país. El presidente tiene que marcharse del país y en el 2005 su sucesor lo mismo. Hasta que en este año triunfa una régimen de carácter democrático y populista.
En la primera década del XXI se produce una mejora económica en todo el mundo que contribuye a mejorar los sistemas democráticos. Hay estabilidad política, pero dentro de esta aparece una singularizas, la aparición del populismo que en parte es una herencia histórica del Caudillismo y una consecuencia de la personalización de los poderes del Estado y de la búsqueda del desarrollo del bienestar.
El populismo (actualmente en países como Argentina, Ecuador…) no es nuevo en Latinoamérica. Podemos hablar en el siglo XIX de 3 grandes oleadas de signos distintos:
En los años 30-40. Estos movimientos populistas crean estructuras sindicales.
Un populismo conservador encabezados por líderes en carismáticos, que se ven como los grandes reformadores de la patria. Dos casos: el de Fujimori en Perú y el de Menem en Argentina. Este populismo conservador lleva a cabo intentos de políticas económicas neoliberales siguiendo los consejos de Washington, con un discurso con el que están poniendo las nuevas bases del país, creando un nuevo estado que necesariamente no coincide con el estado liberal del siglo XIX.
Un populismo de izquierdas: Hugo Chaves en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Correa de Ecuador. Intentan incrementar el papel del Estado en la economía, buscan nacionalizar la explotación de recursos nacionales, la nacionalización de las principales empresas estratégicas, mantienen una crítica constante hacia los procesos de globalización que entienden, les perjudica. Asimismo buscan cambios en la estructura del estado que adquiere connotaciones ideológicas y que incluso en algunos casos (Venezuela) se producen transformaciones políticas y búsqueda de cambios en las estructuras constitucionales (a veces con carácter revolucionario). Son sistemas en los que se recurre a la identificación de los líderes carismáticos, si bien con cierta frecuencia (Venezuela o Bolivia) suscitan reacciones de los grupos conservadores provocando situaciones de gran tensión social.
Los tres populismos tienen diferencias sustanciales. La fundamental es que en las dos primeras fases el populismo se asienta sobre mecanismos autoritarios, por el contrario el populismo de izquierdas ha utilizado como medio para acceder al poder procedimientos democráticos y además se mantienen en el poder a partir de procesos electorales libres, por tanto es un populismo que está movilizando a capas sociales altas que solían estar al margen de los procedimientos electorales y que ahora, se están estructurando en partidos de un nuevo tipo con movimientos sociales que respaldan al líder y que sostienen al partido, de forma que finalmente acaban legitimando al gobierno populista a través de la victoria en las urnas.
Otra gran diferencia es la crítica a los mecanismos internacionales de intervención económica.
Para entender la evolución latinoamericana hay que tener en cuenta la evolución económica. La economía latinoamericana es dependiente, su papel fundamental es exportador, siendo muy contados los casos en los que se produce un desarrollo industrial propio o un desarrollo de las nuevas tecnologías. La gran excepción es el caso de Brasil, que en los últimos 15 años está dando paso a convertirse en una potencia económica.
No presenta cambios estructurales definitivos puesto que sigue siendo una economía dependiente. Dentro de esto la evolución que sigue desde los años 70 es bastante parecida en todos los países. A finales de los años 70, Latinoamérica va a ser afectada por una gran crisis económica (provocada por la crisis mundial del petróleo), afecta a todos los países latinoamericanos, con excepciones: México y Venezuela, países exportadores de petróleo. Por lo demás, a finales de los 70, la crisis económica impacta en Latinoamérica por distintas razones: por la retracción internacional que corta las exportaciones, por tanto van a faltar ingresos en la zona. Se elevan los tipos de interés de la deuda exterior, los distintos estados se van a endeudar por dos razones básicamente:
Para poder pagar los intereses crecientes de la deuda anterior y porque la quiebra de algunas empresas hace que sea necesaria su nacionalización.
Que se tengas que pedir préstamos.
La consecuencia va a ser de bloqueo económico, de estancamiento.
Lo importante para Latinoamérica, es que la década de los 80 (la década perdida), hay un gran retroceso en los niveles de vida (8% de caída de la renta). En los años 90 sin embargo, coincidiendo con la consolidación de las democracias, se va a iniciar un crecimiento económico sostenido que se inicia ya en esta década y en la primera década del 20 continua y además se acelera. En las crisis actuales de Latinoamérica no se están viviendo situaciones tan malas como en crisis anteriores (la economía ahora tiene una estructura más sólida).
En general, las políticas económicas de comienzos de los años 90, son relativamente homogéneas y que adaptan en Latinoamérica criterios de las instituciones financieras internacionales, es decir, son políticas de ajuste estructural que implicaron liberalización del mercado comercial y laboral (privatización de empresas públicas, reformas fiscales, etc…).En Latinoamérica se redujeron los índices de inflación. La tasa de crecimiento anual es generalizada, afecta a todos los países. Vuelven a aceptarse exportaciones, y por tanto entran capitales exteriores de nuevo.
En México en el 94 ocurren dos circunstancias: se pone en práctica el tratado de libre comercio y esto provoca tensiones financieras y se produce la revolución zapatista, cuyo frente tiene el control de gran parte de Chiapas. Ocurre un colapso financiero, lo que se llamó el efecto tequila. Ciertamente esta crisis no va a provocar una gran retracción pero sí cierta desconfianza de inversores extranjeros.
En Argentina, “el corralito” se puede definir como el secuestro de los ahorros por parte del gobierno, con un efecto devastador: la quiebra de entidades bancarias. Pero en todo caso son sobresaltos que coinciden con una imagen de prosperidad y gran dinamismo, con el mantenimiento de la inversión exterior, con la rentabilización de las políticas de ajuste. Un crecimiento favorecido por ciertas circunstancias:
La estabilidad institucional.
Demanda exterior, puesto que hasta el 2007 se considera que es un periodo de crecimiento económico en todo el mundo.
Periodo de crecimiento de los precios del petróleo y los precios alimenticios.
Lo característico es que el crecimiento del PIB es en torno del 4%. Hay excepciones como Cuba o Haití, que quedan al margen de este proceso. El crecimiento se interrumpe en el 2009. Esto va a implicar un crecimiento del paro (9% aprox).
En general y pese a todo, no ha cambiado la situación en Latinoamérica. Hay un escaso avance de la educación que todavía margina a una buena parte de la población. Esto es importante porque en los procesos de desarrollo económico es imprescindible que se desarrolle el sector educativo, de lo contrario es insostenible.
Este desarrollo coincide con otra serie de circunstancias:
Crecimiento demográfico.
Descenso de la mortalidad y a su vez, mejoras de las condiciones sanitarias. El descenso de la natalidad se produce más lento que el de la mortalidad.
Trasvases de población de zonas rurales a urbanas (las ciudades van a crecer radicalmente).
Hay momentos de tensión y de conflictos que vienen dados por la desigualdad social (altísimos índices de analfabetismo por ejemplo, en los años 80 superior a la tercera parte de la población).
A partir del 90 se producen algunos proyectos de integración económica con el modelo de la Unión Europea. Básicamente en Latinoamérica, el llamado Mercosur (mercado unificado de argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y actualmente también están en trámites de integración Venezuela, Bolivia, Chile…). La percepción es que los países del Caribe y centroamericanos están dentro de la órbita económica de los EEUU, atreves de esta fórmula de tratados de libre comercio con distintos desarrollos según las zonas. Lo más importante es que este proyecto (Mercosur) adquiere una dimensión algo distinta, vinculado a gobiernos de izquierda en la zona. Son intentos de unidad económica que intentan priorizar a unas cuestiones sociales, políticas, colaboraciones para las infraestructuras o para la energía.
El liderazgo de estas iniciativas corresponde a Brasil y en menor grado a Argentina.
La inexistencia de clases urbanas solidas es lo que resta estabilidad a las democracias, las cuales no se asientan en las clases medias (tensiones sociales entre los distintos países). Latinoamérica mantiene una enorme estabilidad en lo que se refiere a sus fronteras, sin embargo, subsisten conflictos como el que hay entre Chile y Bolivia, o el de Brasil. Estos conflictos crean tensiones sociales importantes que en momentos de inestabilidad pueden recrudecerse.
El proceso de democratización (años 90) supuso el final de los gobiernos autoritarios y cambios para las fuerzas armadas en todos los países. Hasta entonces la misión de los ejércitos había sido “combatir” el gobierno interior, sin embargo, a partir de los años 90 las misiones del ejercito empiezan a ser diferentes, de defensa contra el enemigo externo (el vecino más cercano), lucha contra el terrorismo, persecución de narcotráfico, control de las migraciones…
Las principales amenazas para Latinoamérica pueden ser dos:
El terrorismo junto al narcotráfico
Los riesgos de descomposición constitucional que pueden general un estado fallido (que no funcione).
A veces las guerrillas se han convertido en carteles, aparecen organizaciones terroristas organizadas, lo encontramos en Honduras, Guatemala. Pero en conjunto, siempre con muchos niveles de inseguridad motivados a tráficos de drogas, con mucha capacidad de corrupción de las instituciones (ejercito, iglesia…). Por tanto de aumentar la inestabilidad gubernamental. En todo caso, en los últimos 20 años, con estos problemas, los dos rasgos básicos de Latinoamérica son:
La consolidación de las democracias presidencialistas generalmente, que aparecen como una realidad cuestionable y junto a ellos también el proceso de crecimiento económico que en algunas zonas a implicado la emergencia de unas clases medias urbanas, que serian a su vez la principal base social de los sistemas democráticos. En relación a esto hay que citar la aparición de un nuevo tipo de estructuras de partidos. Tradicionalmente, los partidos políticos consistían más bien en partidos de elites de minorías sin grandes disensiones ideológicas, hasta la aparición de movimientos como el peronismo. En la nueva fase (años 90) se mantienen las estructuras personalistas y los partidos empiezan a dotarse de estructuras y de bases más amplias, a veces como consecuencia del populismo, o como respuesta a estos movimientos populistas.